Isabel no se rinde


El 27 de junio de 2005 celebramos un homenaje a Isabel en el Centro Cultural Miguel Hernández. Intervino el escritor Lorenzo Silva, Asun, especialista en estimulación, que trabajó con Isabel, y yo mismo. Podría escribir yo mismo la crónica, pero no acertaría a transmitir las emociones que me produjeron las intervenciones de los ponentes y la actitud volcada de los asistentes, que me sonrojaron con sus felicitaciones sinceras. Prefiero que lo hagan otros. Aquí tenéis varias versiones.


El autor, pertrechado por Lorenzo Silva y Asún, en el homenaje a Isabel




"El día 27 de junio se celebró el homenaje a Isabel. Había mucha gente. Alfonso, el padre, estaba en la mesa y hablaba de Isabel. En su cara se veía la alegría de estar recordándola. Contaba lo que hacía con ella y lo feliz que fue. Estaba también su familia: su mujer, la hermana gemela de Isabel y su niño. Todos estaban muy satisfechos de estar allí por Isabel. Isabel nos dejó un mensaje, una lección que no debemos olvidar, una lección de vida que nos ha dado y nos sigue dando. Detrás de los niños enfermos está siempre Isabel.

Ayer pensaba mirando a los padres de Isabel que, a pesar del dolor, los admiro por esa valentía, ante la falta de algo tan grande como un hijo. Pero, lucharon tanto por ella… Los admiro porque siguen haciendo que Isabel esté aquí, con todos nosotros. Mirando su foto, me transmite tanto, que no lo podría explicar. Me gusta verla de vez en cuando. Tengo que confesar que todos los días miro la página para ver su carita. El día del homenaje la veía en su hermana. Es igual. Trataba de pensar que era Isabel. Quería ver a Isabel a través de ella. Quería ver cada gesto, cada movimiento. Y me sentía bien.

Sólo me queda decir a sus padres que los admiro por transmitirnos su sentimiento y su lucha."


[Publicado en www.fundacionvanesa.com]

 




"El pasado 27 de junio se celebró la presentación de "Isabel no se rinde", el último libro del escritor Alfonso Ruiz de Aguirre. Las personas que allí nos reunimos no acudíamos a un acontecimiento literario. Acudíamos a una reunión de amigos. El acto, ajeno a cualquier atisbo de pompa o sensiblería, fue entrañable y sobre todo conmovedor, nada al uso de las típicas presentaciones editoriales. Fue una reunión íntima y sencilla en la que los allí presentes éramos —somos y tenemos la suerte de ser— amigos de Alfonso; personas que le aprecian y que deseaban acompañarle en un día tan importante para él. Y fue ese espíritu el más notorio a lo largo de todo el evento. El elenco fue amplio. Entre el numeroso público asistente se encontraba Inma Chacón, hermana gemela de la tristemente desaparecida Dulce Chacón y presentando el acto junto al autor, pudimos encontrar a Asunción, la especialista en estimulación sensorial que trató a Isabel y al escritor Lorenzo Silva.

Tras la inicial intervención de Asunción, en la que explicó en qué consistía su labor habitual y cómo había sido su experiencia al lado de Isabel, tomó la palabra Lorenzo Silva. Su participación fue directa, emocionante y largamente aplaudida por el público. El acto terminó con unas palabras del cada vez más emocionado Alfonso agradeciendo a todos su asistencia y por último, el perfecto y simpático broche final a la velada lo puso Carmen, la hermana gemela de Isabel, que subió al escenario para departir —poco, debido a su timidez— con los asistentes acogida entre los brazos de su padre y que, a pesar de su corta edad, demostró una soltura encomiable.

Todos los allí presentes nos alegramos profundamente de que Alfonso viera por fin colmadas las expectativas de difundir la historia de su hija Isabel. Sobre todo porque el libro lo merece. Una historia directa, escrita desde dentro y narrada con las entrañas, contada con veracidad y crudeza pero sin perder un ápice de ternura y, sobre todo, repleta de esperanza. La esperanza de que su historia permita abrir los ojos de todos aquellos que pasan por una situación similar a la suya y se encuentran confusos y desorientados. Tras haber tenido la ocasión y el placer de leerla estoy plenamente convencido de que, quizá sin ser esa la intención original de Alfonso, este libro es uno de sus mayores aciertos literarios y un plausible motivo para sentirse orgulloso como escritor y como persona. Y yo, con el atrevimiento que suele conceder la amistad, le envidio miserablemente por ello."


[Crónica del escritor Pedro de Paz]


Andrés González Castro

Isabel

 

Tu pequeño equipaje,

con que coges el mundo,

¿se disuelve en el aire

que tú ya no respiras?

 

Agua, más, hola, ven.

 

Agua que se te escurre

más rápido que a nadie.

Hola que es casi adiós.

Ven rápido hasta el mar.

 

Echabas a volar

palabras manotazo

hasta la rama amiga

de papá o de mamá.

 

Y allí siguen aún

tus palabras aladas.

Vencidas, como tú,

pero nunca rendidas.

 

Andrés González Castro

 


Miguel Ángel Gara


El péndulo

A Isabel, que es un poco Alfonso Ruiz de Aguirre.

Espejo de los días que ya no volverán
fue tu cuerpo en mis brazos.
Te quise un largo instante
¿Dónde está el corazón si vuela como un ahorcado,
si el reloj era tarde
y el péndulo recuerdo o no recuerdo?
Eras niña
y serás.

Eras niña en tus ojos que quemé con mis lágrimas.
Mi dolor es el péndulo
de tu cuerpo que no se desvanece,
y me curva la espalda, en este tiempo
que tú nunca tuviste vivo ahora.

El dolor es un océano pequeño
que vive
y no son olas, si el dolor no son olas así
todo pasa y regresa ¿donde estás? ¿dónde estuve?
Frente a tu corta vida
las estrellas son instantes inhóspitos,
la sirena que llama y que me engulle,
la ambulancia del tiempo
que recoge tu vida
y la devuelve al agua.
Eres hija
y sirena que siempre será hija, por siempre.

Y serás niña
que ya no crecerá

Pero te observaré secuestrado de ti,
volveré a derramar mis lágrimas mareas,
ausencia y niña siempre, niña y ausencia siempre.
Una muerte pequeña derriba al mar en movimiento
pero el péndulo vuela,
fue tu cuerpo en mis brazos,
espejo de los días que serán.



Galería fotográfica


Junto a Mila García Guerrero

Con mi hija Carmen

Firma de ejemplares, con Asunción en primer plano

Lorenzo Silva, Pedro de Paz, un servidor, Ana "Twina" y Antonio "Etéreo Real"

Junto a Inma Chacón

Lorenzo Silva durante su intervención

Los ponentes al completo

Vanesa Jiménez, alma mater de la Fundación Vanesa




Declaració d’amor a la filla

 

Alfonso Ruiz de Aguirre, Isabel no se rinde, Acumán, Toledo, 2005.

 

Aquesta no serà una ressenya objectiva. Primer, perquè no n’hi ha, de ressenyes objectives. Segon, perquè el talent narratiu de Ruiz de Aguirre podria aconseguir que llegíssim el manual d’una rentadora, si ell el redactés. Tercer, perquè Ruiz de Aguirre m’ha prologat un llibre. De manera que seré declaradament parcial i partidari de l’autor i d’allò que ha escrit aquesta vegada.

Alfonso Ruiz de Aguirre ha escrit a Isabel no se rinde una declaració d’amor a la seva filla morta als tres anys i mig després de nombroses intervencions. La nena, fruit d’una bessonada, era allò que els metges anomenen una gran prematura, és a dir, un nadó que pesava en néixer menys d’un quilo i mig i que va romandre a la UCI prop de cinc mesos.

Isabel no se rinde és un cant d’amor que assumeix la rotunda afirmació de Claudio Rodríguez en el vers: “La más honda verdad es la alegría”. Perquè davant les dificultats hi ha qui troba la coartada per enfonsar-se i cercar només el consol dels altres. En canvi, hi ha qui és capaç d’assumir la lliçó vital que el repte implica i emprendre amb coratge el camí de la superació. El narrador, però, no es considera a sí mateix un tità: no es venta de ser un home excepcional, sinó que ens explica que la situació li ho demanava a crits. El contacte físic amb la sang i els mocs que implicaven unes cures mèdiques excepcionals, derivades d’una traqueotomia, no eren sinó ocasió de tenir amb la filla una proximitat gojosa.

El gruix de l’obra és una mirada a la realitat d’Isabel i la de la seva família. Però adonar-se de la situació de la nena porta a prendre consciència de les dificultats que es troben d’altres en situacions semblant. Això farà que el llibre, amén de les peripècies mèdiques, estigui ple invectives contra la burocràcia, una burocràcia que ordeix una espessa xarxa de maniobres de distracció per espolsar-se les responsabilitats de les negligències, en el cas que ens ocupa, en l’atenció d’una nena disminuïda.

Quant al to, el llibre és incòmode, tendre, malparlat. Incòmode perquè reivindica la visibilitat d’aquelles persones que la societat segrega. Tendre perquè, com s’arriba a dir a l’última pàgina, viure intensament situacions complicades fa prendre consciència de la pròpia insignificança davant els altres: “Yo vivía muerto y tú me enseñaste a vivir vivo”. Malparlat també ho és a voltes, en la línia del seu admirat Pérez-Reverte. Perquè, ¿quina cara hem de posar quan ens diuen que no hi ha ningú que ens pugui atendre i sabem que rere un vidre opac hi ha la persona que ens pot solucionar un problema? Com hem de reaccionar quan ens adonem del negoci de la solidaritat que fa la misteriosa Obra Social de Caja M, que es nega a escolaritzar la nostra filla simplement perquè escullen a dit els beneficiaris de la seva munificència? No hi trobarà el lector interessat l’esteticisme de Mortal i rosa, de Francisco Umbral. És un llibre escrit a raig, en dos mesos, tot i que corregit i autocensurat (com es nota que s’ha hagut de mossegar la llengua!). Però a manca d’elaboració formal, el que hi ha és un testimoni descarnat d’amor cap a una criatura pròpia i una revisió dels tòpics

Atès que les editorials més importants no el van voler publicar, tot i que Ruiz de Aguirre ha guanyat premis de novel·la com el Felipe Trigo i ha estat finalista de l’Ateneo de Sevilla, Isabel no se rinde l’ha publicat la modesta editorial Acumán. Els beneficis íntegres del llibre (recalquem íntegres perquè Alfonso és una persona íntegra) aniran a parar a la Fundación Vanesa, que ajuda malalts crònics. Les comandes poden fer-se a Acumán - Avenida de Francia, 10 portal 1, 3º A – 45005 TOLEDO. Comandes telefòniques al 669 243 515. a/e: acuman@terra.es, www.iespana.es/acuman.

Aquest llibre no l’han de comprar només perquè l’hagi escrit un amic meu o perquè contribueixin amb un granet de sorra a la integració dels minusvàlids. El seu més gran valor rau en la força amb què Ruiz de Aguirre ens ha transmès la gran veritat de la paternitat ben viscuda: els fills ens ensenyen a nosaltres. Una lliçó d’amor. Una lliçó de vida.

 

Andreu González Castro