Esta página está especialmente dedicada a mis alumnos de El Carmelo Teresiano

Incluye noticias y material de trabajo.


Para celebrar el Día de la Paz, los alumnos de 4º de ESO y 1º de Bachillerato van a participar en un proyecto solidario. La editorial ACUMÁN nos cederá libros de su catálogo. Los alumnos los comprarán a 8 euros. El importe íntegro se dedicará a proyectos escogidos por votación entre todos los alumnos.

Con fecha de 21 de enero de 2006 ya hemos conseguido ingresar las siguientes cantidades.

- Intervida: 564 euros.

- Educación sin Fronteras. 160 euros.

TOTAL: 724 euros.

Estos son los resguardos de ingreso:

El proyecto no termina con el ingreso: intentaremos interesarnos por las comunidades y los países en los que se inviertan los fondos. Creemos que no puede haber paz sin justicia. Con el importe ingresado en Intervida podemos apadrinar a 4 niños durante 6 meses. Será una oportunidad excelente para saber cómo viven, cómo hablan y en qué sueñan por las noches.

Es lugar común que la juventud está podrida y no tiene remedio. Permitidme que disienta una vez más.

Gracias a todos.

 

MATERIAL PARA EL ESTUDIANTE DE 4º DE ESO Y BACHILLERATO

Materiales de Bachillerato Materiales de 4º de ESO

Bachillerato

JUICIO CRÍTICO DE "TRES SOMBREROS DE COPA"

Muy a menudo me planteo lo fácil que nos resultaría a todos ser felices si los padres, los profesores y los adultos en general no se empeñaran en complicarlo todo con esa multitud de leyes y preceptos absurdos que ellos juzgan imprescindibles. Supongo que eso mismo se planteará Gregorio cuando, un rato después de terminada la obra, se vea ante el altar, sin escapatoria, condenado al futuro gris de la rutina y el tedio.

El bueno de Dionisio, tan acostumbrado a la mediocridad vulgar de los días insípidos que considera que la vida no podía ser de otra forma, hasta que el día antes de su boda, por puro azar, descubre que, frente al mundo áspero y hostil de don Sacramento, con sus normas estrictas hasta lo ridículo, con su existencia prosaica y opresiva, con el asfixiante dominio del dinero, frente a ese mundo serio, aburrido, ultrarreglamentado, cursi, puritano e hipócrita, existe otro, el de Paula, en el que se puede volver a ser niño, en el que existe la alegría, la ilusión, la libertad, la imaginación, lo inesperado, en el que los juegos de la infancia se abrazan al amor apasionado, al margen de toda convención.

Qué fácil optar por el segundo camino, y qué difícil. Todos los días podríamos arriesgarnos a ser felices, faltar al colegio y dedicarnos a asuntos verdaderamente importantes, y, sin embargo, terminamos sentados en el mismo pupitre de la misma clase, como Dionisios que somos, esperando a que el profesor de turno suelte su perorata: interrumpimos nuestra formación para ir al colegio. El mecanismo social se merienda a otro individuo que sólo quiere ser libre para ser feliz.

Frente a tanta cobardía, Mihura llama estúpidos a todos los que, pudiendo vivir, prefieren la fría regularidad de la costumbre a la maravillosa espontaneidad de la vida. Funde lo patético, lo cómico y lo trágico con lo lírico en una farsa que nos pone tristes, para manifestar el rechazo más absoluto a cuantas convenciones e hipocresías hacen que el hombre pierda sus valores fundamentales, los que le dan la dignidad, y su capacidad para elegir personalmente su destino.

Tal vez, terminemos como los rebeldes de mayo del 68, como en la canción de Sabina, como “Ese tipo que va al club de golf, si lo hubieras visto ayer, dando gritos de yankee go home, coreando slogans de Fidel”. Tal vez mañana sigamos con nuestras vidas grises sin atrevernos a soñar. Eso sí: nunca podremos decir que Miguel Mihura no nos avisó.

JUICIO CRÍTICO DE "LA CASA DE BERNARDA ALBA"

En una charla sobre teatro, decía Federico García Lorca que a los poetas y a los dramaturgos no había que darles premios ni hacerles homenajes, sino que más bien habría que lanzarles desafíos: “¿A que no eres capaz de expresar la angustia del mar en un personaje?”. Eso es precisamente lo que el granadino ha logrado en La casa de Bernarda Alba. ¿A que no eres capaz de pintar la angustia ciega, el resentimiento sordo, el odio reconcentrado de cinco mujeres enjauladas por su madre en una casa cerrada a cal y canto, a las que se les niega el derecho a amar, a sentir, a gozar de su cuerpo y casi a respirar? Cinco mujeres castradas en la flor de la vida.

Y es capaz. Ya lo creo que lo es.

Tradicionalmente se le viene reprochando a Lorca la falta de compromiso social y el supuesto folklorismo andaluz de su teatro. Quejas que suenan a broma: tan absurdas como menospreciar la Quinta Sinfonía de Beethoven porque se baila con dificultad, o porque no presenta solos de guitarra. Lorca es capaz de pintar con sus hipérboles poderosas y populares, con su contundencia, con la aspereza de su erotismo, con sus alusiones sexuales directas, al destino mismo, al fatum que persiguieron sin descanso los griegos, que alza su voz herida cuando la abuela, María Josefa, quiere escapar de la casa para casarse con un hombre que le dé alegrías e hijos, y grita las verdades como puños que las demás mujeres pretenden ahogar en su corazón. La realidad cotidiana y el folklore se desparraman y ocupa su lugar el duende, el misterio, el primitivismo de la pasión que emerge directamente de las entrañas, la sinceridad desgarrada y el ambiente opresivo de la peor de las cárceles.

Es evidente que "La casa de Bernarda Alba" no es un panfleto político, como les gustaría a algunos; no intenta enseñar ni convencer, sino educar, conmover, refinar los espíritus y convertir los corazones de piedra en corazones de carne. Sobre la Andalucía de charanga y pandereta se alza como un torrente de piedras la rabia de cinco mujeres que muerden con la desesperación de perras en celo ante esa fuerza masculina de la destrucción que es Pepe el Romano. Lorca no necesita comprometerse con ninguna ideología: él firma su compromiso con el ser humano y, desde lo andaluz, eleva la tiranía de Bernarda, la rebeldía de Adela y la sumisión de Magdalena al altar de lo universal.

JUICIO CRÍTICO DE "NIEBLA"

La mayor parte de los críticos profesionales que se han enfrentado a "Niebla" han experimentado un comprensible desasosiego ante una obra que se resiste a los corsés, a las fórmulas magistrales y a los encasillamientos, ante una novela tan original y contradictoria que su propio autor decidió calificarla de ivela para que los cejijuntos y estirados mercachifles de la estética dejaran de exigirle una ortodoxia ajena por completo a sus planteamientos literarios, ante una narración que parecía dividirse en dos mitades irreconciliables, separadas por la angustiosa e hilarante entrevista que mantienen Augusto Pérez y Miguel de Unamuno. Asustados por la ambigüedad deliberada y por la multiplicación de paradojas, algunos de esos críticos achacaron a Unamuno unas supuestas limitaciones en la técnica novelística que, aseguraban, le llevaban a sacrificar las exigencias narrativas en el altar de sus obsesiones, hasta el punto de que la trama les parecía una simple excusa para que la narración tratara de desenredar las contradicciones contenidas en ciertas afirmaciones filosóficas que atormentaban al autor.

Sin embargo, en mi opinión, una novela no adquiere su valor en la medida en la que se ajusta a los cánones establecidos por los estudiosos de la literatura: el arte se abre paso entre la rigidez de las normas y se mide en función de su libertad, de su fuerza creadora, de su expresividad, de su capacidad de transmitir sentimientos e ideas nuevas, que nos zarandeen hasta despertarnos. Cuando leo Niebla siento que el autor ha conseguido escapar de la razón, de la duda y de la lucha y, a fuerza de pura voluntad, negar lo que le susurran al oído el sentimiento y la mente y afirmar su deseo de plenitud, de trascendencia y de eternidad. A fuerza de pura contradicción, Unamuno expresa esas dudas que nos atemorizan a todos los mortales, pero que tal vez nunca supimos expresar con palabras.

Seguramente Niebla no cumple con las rígidas exigencias novelísticas que algunos críticos cuadriculados pretenden imponer a las obras geniales: la pretensión de Unamuno no era respetar las reglas, sino más bien dinamitarlas. Quizás precisamente en ello resida su grandeza y el secreto de que casi un siglo después Niebla siga conmoviendo nuestras entrañas, nuestro corazón y nuestra mente.

JUICIO CRÍTICO SOBRE "CAMPOS DE CASTILLA"

Sobre la obra de Machado vienen abatiéndose desde años atrás legiones de críticos bienintencionados (ésos son los peores) que pretenden sustentar en sus versos la leyenda del ciudadano ejemplar, del santo laico, austero, sencillo y sincero. Se les olvida tal vez que la austeridad y la sencillez no son, en sí mismas, valores poéticos. Se alaban en él la unidad y la sinceridad sin reparar en que ambas pueden cobijar a poetas mediocres o insulsos.

Es cierto que la obra responde a un designio de unidad biográfica, que se manifiesta ya desde el principio, en ese magnífico poema titulado “Retrato”, que nos presenta los recuerdos más queridos de aquel patio de Sevilla en el que aún caminan, sueñan y meditan los símbolos de los que se nutre el autor, pero no lo es menos que Machado es uno de esos poetas que han decidido escapar de la musa de lo fácil para escoger el pedregoso camino que se desliza entre la expresión de la profundidad íntima y el afán por describir lo más esencial del ser humano, hasta penetrar en los universales del sentimiento.

Así, Campos de Castilla, desde sus versos recios, que ya nacieron anacrónicos, supone mucho más que la culminación del itinerario poético que parte de Bécquer para convertirse en el estandarte de la sinceridad: sobre los símbolos habituales del camino, la tarde o el mar, se alza Castilla como un gigante que nos muestra al poeta desnudo y en carne viva. Así, del alma de esa tierra mística y guerrera que aturde, que indigna, que arrebata y que enamora al poeta, va a nacer la reflexión intelectual, la expresión dolorida de la melancolía y la necesidad de solidarizarse con una sociedad a la vez injusta y empobrecida.

Es cierto que los años en Baeza han ayudado a madurar al poeta, le han devuelto, con la distancia, el doloroso paraíso castellano, le han mostrado la mezquindad moral de las clases dominantes españolas, el tedio provinciano y las ganas de dormir en las castañuelas de sus compatriotas, pero, por encima de todas esas consideraciones éticas y críticas, la voz que se alza, a veces como un susurro y otras como un martillo, desde los versos de Campos de Castilla, es ante todo poesía en estado puro, porque conmueve al lector, porque abre de par en par las entrañas de esa tierra mística y guerrera por donde cruza errante la sombra de Caín, para que podamos beber de su sangre de charanga y pandereta, de sus tardes plomizas y de sus páramos implacables que amedrentan a la primavera.

Antonio Machado no necesita ser el ciudadano ejemplar para resultar un poeta sublime. No necesita ser moderno para resultar universal.

 

Juicio crítico sobre El sí de las niñas de Nicolás Fernández Moratín.

A menudo hemos leído que la principal diferencia entre Molière y Moratín radica en que el primero se dirige directamente a la inteligencia mientras el segundo introduce ciertos personajes que alimenten la apetencia del espectador por lo sentimental y lo divertido. Larra señaló que, a pesar de la enorme calidad literaria de El sí de las niñas, esta obra no alcanzaría una vigencia tan duradera como El avaro o  Tartufo, mucho más universales, sino que quedaría como una comedia de época, inspirada por circunstancias locales y destinada, por tanto, a servir preferentemente de documento histórico o de modelo literario, puesto que aborda un problema tan concreto como la presión sobre una joven para que acepte casarse con un anciano.

Es opinión común que el tema básico de las comedias de Moratín es la decisión matrimonial. Sin embargo, estoy convencido de que ésta no supone más que el vehículo dramático de una intención más amplia. El verdadero tema de Moratín es el derecho a la autonomía moral, el derecho de toda conciencia a no ser violentada en cuestiones que le afecten esencialmente, para salvaguardar así la dignidad, la sinceridad, la autenticidad de nuestro yo más íntimo. Eso sí, para dar realidad dramática a esas ideas, el autor las encarna en anécdotas amorosas por su mayor eficacia persuasiva sobre el espectador. Parece un poco pueril que nadie pueda creer que a Moratín le atormentara excesivamente la posibilidad de que un hombre maduro se casara con una chica joven. Lo que se critica en el casamiento desigual no es la desigualdad en sí, sino la presión ejercida sobre uno de los contrayentes. Por eso, junto al motivo de la libertad matrimonial, el autor insiste siempre en el problema de la educación, de esa educación mojigata y opresivamente paternalista que engendra la hipocresía.

Las convenciones autoritarias y ajenas a la razón asfixian la espontaneidad y la libertad: ése sí que es un tema básico en el autor. Un tema universal y de plena vigencia, que desmiente por completo el supuesto localismo o la caducidad de El sí de las niñas, que se apoya en una obra moderna, en la que las palabras dominan sobre una mínima peripecia argumental, en la que los caracteres dominan sobre la acción y en la que el autor no se ve obligado a sustentar el dramatismo sobre espectaculares apariciones o complicadas tramoyas escénicas.

Teatro moderno, el de Moratín, teatro de validez universal, en cualquier país y en cualquier época.

 

José Zorrilla. Don Juan Tenorio.

La fama póstuma, que ha olvidado tantas parcelas de la obra de José Zorrilla, se le ha rendido con absoluta entrega en su Don Juan Tenorio, la creación más popular de la escena española, desde su estreno en el teatro de la Cruz el 28 de marzo de 1844. Cuenta Zorrilla que el autor Carlos Latorre necesitaba urgentemente una obra y que él se comprometió a escribirla en veinte días: para salir del apuro no le quedó más remedio que refundir otras preexistentes (El Burlador de Sevilla, de Tirso, y No hay plazo que no se cumpla, de Zamora). Esta afirmación, junto con otras del autor, que no perdía ocasión de denostar su Don Juan, se ha usado tradicionalmente para señalar como imperdonables defectos en la obra la falta de lógica en la construcción del personaje principal y la incoherencia en la disposición temporal (a las ocho en la taberna de Buttarelli, a las 9 en el convento, a las 10 en la calle de doña Ana…). A pesar de la opinión de su progenitor, que nunca se perdonó haber vendido todos los derechos de la obra a Manuel Delgado por 4.200 escasos reales, don Juan se constituye como un personaje consistente, bien trabado, humano en su misma desmesura, audaz y seguro de sí mismo, cínico y generoso al mismo tiempo, valiente hasta la temeridad, que actúa en toda la primera parte del drama con la eficacia y la rapidez del rayo, para aparecer cinco años después maduro y desengañado. Por lo que respecta a la segunda objeción, el fluir de los acontecimientos, aparece perfectamente coherente en su propio vértigo: los sucesos se anudan magistralmente, sin rellenos ni saltos, para que don Juan pueda llevar a cabo su desafío a la vez que nos muestra a las claras la verdadera medida de su carácter. Como sucede con todos los héroes románticos, con don Juan nos sumergimos en los abismos de la pasión y en los misterios del yo, de la creación, del bien y del mal. El gran acierto de Zorrilla radica sin duda en su nitidez de visión, en la claridad con la que supo destacar la calidad lírica del personaje y su ansia de purificación en el amor. Hoy no podemos ver otras obras de teatro romántico sin bostezar o descolgarnos con sonrisas en los momentos más inoportunos. El Don Juan de Zorrilla, a pesar de todos los excesos que se le quieran señalar (Clarín, que tanto lo amó y lo defendió, en La Regenta y en sus Paliques, decía que sus defectos resultaban evidentes incluso para los estudiantes de Retórica) supone la máxima creación del teatro romántico español, la única que lo salva para la posteridad. Don Juan vive, ama, busca su propio placer y trata de imponer su fuerza contra el mundo y contra Dios hasta que el amor lo transforma. Así, su temeridad finalmente enamorada conecta con el público y el público le recompensa con el más preciado de los galardones: la popularidad y la gloria, que convierten a don Juan en un símbolo universal, a la altura de don Quijote, de Sancho, de Celestina o de Hamlet.

 

JUICIO CRÍTICO SOBRE "USOS AMOROSOS DE LA POSGUERRA ESPAÑOLA"

Es moda irresistible para quienes ya peinan canas andar pregonando a los cuatro vientos que esta juventud está podrida y no tiene remedio. No respetan las más elementales normas de urbanidad, queman papeleras, revientan cabinas, pintan las paredes de la ciudad, no estudian, no colaboran en las tareas de la casa, sólo piensan en poner la música a todo volumen, en drogarse y en entregarse ruidosamente a la promiscuidad. Uno se pregunta de qué misterioso escondrijo ha surgido esta nueva especie y cómo serían aquellos jóvenes ideales de las edades pretéritas que todos los adultos juzgan modélicos y dignos de toda imitación y alabanza. Usos amorosos de la posguerra española nos adelanta muchas dudas: aquellas jóvenes castas ante las cuales nosotros debemos agachar la cabeza parecen más bien pobres bobaliconas, inocentes a la fuerza y vestales domésticas obligadas a lustrar los zapatos del varón; y los chicos, garantes del respeto a los valores patrios, no salen mucho mejor parados. El mundo ideal que nos pintan nuestros mayores palidece en cuanto se le dirige una mirada mínimamente objetiva.

Estudiamos en gruesos volúmenes las hazañas de monarcas que combatían sentados en sus palacios, apocalípticas batallas navales y movimientos migratorios, pero nos olvidamos de conocer la vida cotidiana de quienes consumieron cada día de su existencia en aquellos tiempos que nosotros diseccionamos: cómo vestían, cómo amaban, cómo pensaban.

Y, sin embargo, este esfuerzo resulta imprescindible para comprender el pasado y no repetirlo, para contradecir a todos los que nos intentan convencer de que antes la vida era difícil pero las personas eran excelentes, no como ahora. Saber cómo se vivió el año del hambre, del que tanto nos hablan nuestros abuelos, cómo coqueteaban nuestros padres, quiénes eran las chicas topolino, qué explicaba en sus páginas la revista Medina o qué intentó inculcar a nuestras madres la Sección Femenina de la Falange Española no es un capricho. Es una obligación para comprender mejor a esas generaciones que nos juzgan con tanta dureza, un esfuerzo que nos servirá para no cometer nosotros el mismo error que ellos.

Subir

4º de ESO

ANÁLISIS DE UNA ORACIÓN COMPUESTA QUE CONSTA DE PROPOSICIÓN PRINCIPAL Y SUBORDINADA SUSTANTIVA INTRODUCIDA POR PRONOMBRE INTERROGATIVO

"Se ignora por qué no se han esforzado más".

Analizamos la principal. Para ello necesitamos averiguar primero de qué tipo es la subordinada. Probamos si es subordinada sustantiva sustituyendo por “una cosa”. “Se ignora una cosa” es correcta. Eso demuestra que, en efecto, nos encontramos ante una PSS. A continuación buscamos el sujeto de “ignora”. El sintagma “una cosa” concuerda en número con el verbo, por tanto es el sujeto. Esto es, se trata de una PSS de Sujeto. Procedemos al análisis.

PSSSuj: por qué no se han esforzado más
Suj: (ellos)
SPV: por qué no se han esforzado más
NV pronominal: se han esforzado
SAdvCCCan: más
SPrepCCausa: por qué
SPV: se ignora
NV en pasiva refleja: se ignora.

El “se” de la subordinada es pronominal porque no puedes esforzar a otro (luego el “se” no puede ser CD ni CI) y la acción es claramente voluntaria (por eso no es voz media, al contrario que en "No me acuerdo de nada").

El “se” de la principal es pasiva refleja porque el sentido de ésta es “Una cosa es ignorada”.

ANÁLISIS DE UNA ORACIÓN COMPUESTA QUE CONSTA DE PROPOSICIÓN PRINCIPAL Y SUBORDINADA ADJETIVA SUSTANTIVADA

"Se hablaba de lo que les había ocurrido a los bañistas".

Probamos si nos encontramos ante una subordinada sustantiva: “Se hablaba de una cosa es correcto”. La comprobación es afirmativa. Antes de escribirlo probamos si la subordinada viene introducida por “el que”, “quien” o cualquiera de sus variantes. Como es así (viene introducida por “lo que” antecedido de preposición) comprobamos que se trata de una subordinada adjetiva sustantivada.

Al buscar el sujeto de la principal, observamos que ningún sintagma nominal, expreso ni omitido, concuerda con el verbo. Se trata, por tanto, de una oración impersonal.

SPV: Se hablaba de lo que les había ocurrido a los bañistas
NV (se impersonal): se hablaba
SPrepCSup: de lo que les había ocurrido a los bañistas
prep.: de
PSAdjSust: lo que les había ocurrido a los bañistas
Pron Relat Suj: lo que
SPV: les había ocurrido a los bañistas
NV: había ocurrido
PPCI y SPrepCi (es el mismo repetido): les, a los bañistas

ANÁLISIS DE UNA ORACIÓN COMPUESTA QUE CONSTA DE PROPOSICIÓN PRINCIPAL Y SUBORDINADA ADJETIVA SUSTANTIVADA
 

"Se arrepintió de lo que había hecho"

SNS (omit): él
SPV: se arrepintió de lo que había hecho
NV vm: se arrepintió.
SprepCSup: de lo que había hecho
PSAdjSust: lo que había hecho
SNS: él
SPV: lo que había hecho
NV: había hecho
PRelatCD: lo que

"Se arrepintió" es voz media y no pronominal porque, a pesar de lo que pueda parecer, uno no se arrepiente de lo que desea (si uno eligiera entre arrepentirse o no, no existiría el remordimiento, o sería voluntario).

ANÁLISIS DE UNA ORACIÓN COMPUESTA QUE CONSTA DE PROPOSICIÓN PRINCIPAL Y SUBORDINADA ADJETIVA

"La lluvia de la que tanto te quejas ha sido útil para el campo".

SNS: la lluvia de la que tanto te quejas
det: la
SN: lluvia
PSAdj: de la que tanto te quejas
SNS: (tú)
SPV: de la que tanto te quejas
NV pronominal: te quejas
SPrepCSup: de la que
SAdvCCCan: tanto

SPN: ha sido útil para el campo
Cóp: ha sido

SAdjAt: útil para el campo
NAdj: útil
SPrepCAdj: para el campo (también podría salir del SPN: entonces sería CCFinalidad)

ANÁLISIS DE UNA ORACIÓN COMPUESTA QUE CONSTA DE PROPOSICIÓN PRINCIPAL Y SUBORDINADA ADVERBIAL CONCESIVA

"Por más que se mejoren las carreteras siempre debemos conducir con prudencia".

SNS: (nosotros)
SPV: debemos conducir con prudencia por más que se mejoren las carreteras.
NV: debemos conducir (perífrasis modal de obligación)
SPrepCModo: con prudencia

PSAdvConcesiva: por más que se mejoren las carreteras
Nexo: por más que
SNS: las carreteras
SPV: se mejoren
NV en pas ref: se mejoren

ANÁLISIS DE UNA ORACIÓN COMPUESTA QUE CONSTA DE PROPOSICIÓN PRINCIPAL Y SUBORDINADA ADVERBIAL CONSECUTIVA

"Había recogido tantas aceitunas que no podía almacenarlas".

SNS: él

SPV: había recogido tantas aceitunas que no podía almacenarlas
NV: había recogido
SNCD: tantas aceitunas que no podía almacenarlas
N: aceitunas

PSAdvConsec: tantas que no podía almacenarlas
Nexo: tantas que
SNS: él

SPV: no podía almacenarlas
NV: podía almacenar
SAdvCCneg: no
PPCD: las

ANÁLISIS DE UNA ORACIÓN COMPUESTA QUE CONSTA DE DOS PROPOSICIONES COORDINADAS COPULATIVAS

"Se burló de sus perseguidores y se metió dentro del armario".

P1: se burló de sus perseguidores
SNS: él

SPV: se burló de sus perseguidores
NV pronominal: se burló
SPrepCSup: de sus perseguidores

Nexo copulativo: y

P2: se metió dentro del armario
SNS: él

SPV: se metió dentro del armario

NV: metió
PRefCD: se
SAdvCCL o SPrep CCL: dentro del armario.

Subir